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Tiempo Ordinario

Sábado de la XXXI semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 7 de noviembre de 2026

4 min de lecturaSanta María en Sábado

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

Flp 4, 10-19

San Pablo expresa su alegría y gratitud hacia la comunidad de Filipos por la ayuda económica que le enviaron en sus tribulaciones. El apóstol declara que ha aprendido a vivir tanto en la abundancia como en la escasez, encontrando su fortaleza plena en Cristo Jesús.

Salmo responsorial

Sal 111, 1-2. 5-6. 8a. 9

Con la antífona «¡Feliz el que teme al Señor!», el salmista ensalza las bendiciones que recibe el justo que actúa con rectitud, compasión y generosidad hacia los necesitados.

Evangelio

Lc 16, 9-15

Jesús instruye a sus discípulos sobre la fidelidad en la administración de los bienes materiales y la imposibilidad de servir a Dios y al dinero al mismo tiempo. Advierte que la rectitud en lo poco abre las puertas a los verdaderos bienes eternos. Ante la burla de los fariseos apegados a las riquezas, el Señor les recuerda que Dios conoce los corazones.

Palabra del Día

Sábado de la XXXI semana del Tiempo Ordinario

Sábado, 7 de noviembre de 2026

Evangelio: Lc 16, 9-15

“La liturgia de hoy nos confronta con el valor de la fidelidad y la verdadera confianza puesta en Dios. San Pab…”

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Para llevar en el día

La liturgia de hoy nos confronta con el valor de la fidelidad y la verdadera confianza puesta en Dios. San Pablo nos recuerda que la verdadera libertad nace de apoyarse en Aquel que nos conforta, mientras que el Evangelio nos llama a ordenar nuestros afectos sin atar el corazón a las riquezas temporales. Te invitamos a leer y orar con estos textos completos para renovar la entrega sincera de tu vida al Señor.

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Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

Flp 4, 10-19

Hermanos:

Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos. No es la necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a cualquier situación. Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en Aquél que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.

Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización, cuando dejé Macedonia, ninguna otra Iglesia me ayudó económicamente. Ustedes fueron los únicos que, cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me enviaron medios para asistirme en mis necesidades. No es que yo busque regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan cada vez más delante de Dios.

Por el momento, tengo todo lo necesario y más todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y grato a Dios.

Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 111, 1-2. 5-6. 8a. 9

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.

Su ánimo está seguro, y no temerá, él da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.

Evangelio

Lc 16, 9-15

Jesús decía a sus discípulos:

«Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero».

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: «Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios».

Palabra del Señor.

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

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