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Tiempo Ordinario

Martes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario

Martes, 20 de octubre de 2026

3 min de lectura

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

Ef 2, 12-22

San Pablo explica cómo Cristo derribó el muro de separación para unir a todos en un solo pueblo y reconciliarnos con Dios por medio de la cruz. De este modo, ya no somos extranjeros, sino miembros de la familia de Dios edificados sobre la piedra angular que es Jesucristo.

Salmo responsorial

Sal 84, 9ab. 10-14

R. El Señor promete la paz para su pueblo. El salmo anuncia la cercanía de la salvación de Dios y el abrazo fraterno entre la justicia, la verdad y la paz.

Evangelio

Lc 12, 35-38

Jesús exhorta a sus discípulos a permanecer en vela con las vestiduras ceñidas y las lámparas encendidas, como siervos que esperan el regreso de su señor de una boda. Destaca la dicha de aquellos a quienes encuentre atentos y preparados, asegurando que el propio señor los sentará a la mesa para servirlos.

Palabra del Día

Martes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario

Martes, 20 de octubre de 2026

Evangelio: Lc 12, 35-38

“La liturgia de hoy nos llama a experimentar la reconciliación y la paz profunda que Cristo nos ha regalado, ha…”

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Para llevar en el día

La liturgia de hoy nos llama a experimentar la reconciliación y la paz profunda que Cristo nos ha regalado, haciéndonos morada viva de Dios. Al mismo tiempo, el Evangelio nos invita a una gozosa vigilancia, manteniendo el corazón encendido y dispuesto para el encuentro con el Señor. Acércate a meditar estos textos completos para renovar tu esperanza y tu fidelidad cotidiana.

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Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

Ef 2, 12-22

Hermanos:

Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

Porque Cristo es nuestra paz: l ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y l vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquéllos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

En l, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

En l, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Salmo responsorial

Sal 84, 9ab. 10-14

R. El Señor promete la paz para su pueblo.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra.

R.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazaran; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo.

R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de l, y la Paz, sobre la huella de sus pasos.

R.

Evangelio

Lc 12, 35-38

Jesús dijo a sus discípulos:

Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.

Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

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