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Tiempo Ordinario

Miércoles de la XXVII semana del Tiempo Ordinario, Memoria de Nuestra Señora del Rosario

Miércoles, 7 de octubre de 2026

3 min de lecturaNuestra Señora del Rosario

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

Hch 1, 12-14

Tras la ascensión de Jesús, los apóstoles regresan a Jerusalén y permanecen en oración en el aposento alto. En comunión fraterna, perseveran unidos junto a algunas mujeres y María, la madre de Jesús.

Salmo responsorial

Lc 1, 46-55

El cántico del Magníficat alaba la grandeza del Señor, quien mira la pequeñez de su servidora y colma de bienes a los humildes. Antífona: «El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas».

Evangelio

Lc 1, 26-38

El ángel Gabriel es enviado a María en Nazaret para anunciarle que concebirá al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo. María acoge con humildad y fe la voluntad divina entregándose como servidora del Señor. Su «sí» abre el camino para la salvación de la humanidad.

Palabra del Día

Miércoles de la XXVII semana del Tiempo Ordinario, Memoria de Nuestra Señora del Rosario

Miércoles, 7 de octubre de 2026

Evangelio: Lc 1, 26-38

“En la memoria de Nuestra Señora del Rosario, contemplamos la respuesta generosa de la Virgen María al misterio…”

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Para llevar en el día

En la memoria de Nuestra Señora del Rosario, contemplamos la respuesta generosa de la Virgen María al misterio de la Encarnación y su presencia constante en la oración de la Iglesia naciente. Su docilidad nos enseña a meditar los misterios de Cristo en la vida cotidiana con fe y confianza en las promesas divinas. Te invitamos a leer y meditar las lecturas completas de este día.

Leer los textos completos

Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

Hch 1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.

Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Salmo responsorial

Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. Porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen.

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.

Evangelio

Lc 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?».

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra».

Y el ángel se alejó.

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

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