Tiempo Ordinario
Martes de la XXVII semana del Tiempo Ordinario
Martes, 6 de octubre de 2026
Lectura rápida
Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.
Primera lectura
Gal 1, 13-24San Pablo recuerda a los gálatas su vida pasada como perseguidor de la Iglesia y cómo Dios lo llamó por pura gracia para anunciar el Evangelio. Explica que su misión proviene de una revelación directa de Jesucristo y relata su posterior encuentro con Pedro en Jerusalén.
Salmo responsorial
Salmo 138, 1-3. 13-15El salmista alaba a Dios por conocerlo en profundidad desde el seno materno, aclamando: «¡Llévame por el camino eterno, Señor!».
Evangelio
Lc 10, 38-42Jesús llega a la casa de Marta y María en una aldea. Mientras Marta se afana y agobia con los múltiples quehaceres de la hospitalidad, María se sienta a los pies del Maestro para escuchar su Palabra. Ante el reclamo de Marta, Jesús le recuerda con serenidad que sólo una cosa es necesaria y que María ha escogido la mejor parte.
Palabra del Día
Martes de la XXVII semana del Tiempo Ordinario
Martes, 6 de octubre de 2026
Evangelio: Lc 10, 38-42
“La liturgia de hoy nos invita a encontrar el equilibrio entre la acción cotidiana y la escucha atenta de Dios.…”
Para llevar en el día
La liturgia de hoy nos invita a encontrar el equilibrio entre la acción cotidiana y la escucha atenta de Dios. Así como el Señor transformó la vida de Pablo y conoce los secretos más profundos de nuestro corazón, también nos espera en el silencio de la oración. Contemplemos estas lecturas completas para aprender a priorizar la presencia de Cristo en medio de nuestras ocupaciones.
Leer los textos completosLectura completa
Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.
Primera lectura
Gal 1, 13-24Hermanos:
Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas.
Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.
Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días.
No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.
En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento.
Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía ahora anuncia la fe que antes quería destruir». Y glorificaban a Dios a causa de mí.
Salmo responsorial
Salmo 138, 1-3. 13-15R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!
Señor, Tú me sondeas y me conoces, Tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.
Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.
Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.
Evangelio
Lc 10, 38-42Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada».