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Tiempo Ordinario

Sábado de la XXV semana del Tiempo Ordinario o Memoria de Santa María en Sábado

Sábado, 26 de septiembre de 2026

3 min de lecturaSanta María en Sábado

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

Ecl 11, 9 – 12, 8

El sabio Cohélet exhorta a disfrutar sanamente de la juventud recordando siempre a Dios antes de que lleguen los días penosos de la vejez. Advierte sobre la fugacidad de la existencia terrena y recuerda que todo vuelve a su Creador.

Salmo responsorial

Sal 89, 3-6. 12-14. 17

Ante la fragilidad y brevedad de la vida, el salmista implora la misericordia y la sabiduría divina con la aclamación: «¡Tú has sido nuestro refugio, Señor!».

Evangelio

Lc 9, 43b-45

Mientras la multitud se maravillaba por las obras de Jesús, Él anuncia a sus discípulos que será entregado a los hombres. Ellos no logran entender el sentido de sus palabras y sienten temor de preguntarle al respecto.

Palabra del Día

Sábado de la XXV semana del Tiempo Ordinario o Memoria de Santa María en Sábado

Sábado, 26 de septiembre de 2026

Evangelio: Lc 9, 43b-45

“La liturgia de hoy nos invita a ponderar la brevedad de nuestra vida terrena y la necesidad de fundar nuestra…”

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Para llevar en el día

La liturgia de hoy nos invita a ponderar la brevedad de nuestra vida terrena y la necesidad de fundar nuestra existencia en Dios. Frente al asombro efímero del mundo, Jesús nos revela el misterio de la entrega y el valor del amor redentor. Te invitamos a leer y orar los textos bíblicos completos para acoger con sabiduría y fe el designio divino en cada etapa de la vida.

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Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

Ecl 11, 9 – 12, 8

Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio. Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: No encuentro en ellos ningún placer ; antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia. En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas; se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones.

Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino. El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle. Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe; antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio. ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!

Salmo responsorial

Sal 89, 3-6. 12-14. 17

R. ¡Tú has sido nuestro refugio, Señor!

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: Vuelvan, seres humanos . Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.

R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita.

R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores.

R.

Sácianos enseguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.

R.

Evangelio

Lc 9, 43b-45

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres . Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les resultaba oscuro, de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

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