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Tiempo Ordinario

Miércoles de la XXV semana del Tiempo Ordinario, Memoria de San Pío de Pietrelcina

Miércoles, 23 de septiembre de 2026

3 min de lecturaSan Pío de Pietrelcina, presbítero

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

Prov 30, 5-9

El autor sagrado reconoce la pureza de la palabra divina y pide a Dios librarlo de la falsedad. Además, suplica no recibir pobreza extrema ni riquezas excesivas, sino únicamente el sustento necesario para mantenerse fiel al Señor.

Salmo responsorial

Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163

Con la antífona «¡Tu palabra es una lámpara para mis pasos, Señor!», el orante manifiesta su amor a los mandatos de Dios por encima de toda riqueza terrena.

Evangelio

Lc 9, 1-6

Jesús confiere poder a los Doce para expulsar demonios y sanar toda dolencia. Los envía a proclamar el Reino de Dios pidiéndoles total desprendimiento de bienes materiales. Los apóstoles recorren los pueblos predicando la Buena Noticia y curando a los enfermos.

Palabra del Día

Miércoles de la XXV semana del Tiempo Ordinario, Memoria de San Pío de Pietrelcina

Miércoles, 23 de septiembre de 2026

Evangelio: Lc 9, 1-6

La liturgia de hoy nos exhorta a caminar con la confianza puesta enteramente en el Señor, buscando el justo eq…

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Para llevar en el día

La liturgia de hoy nos exhorta a caminar con la confianza puesta enteramente en el Señor, buscando el justo equilibrio y la sencillez de vida. El envío de los apóstoles y el ejemplo de entrega de san Pío de Pietrelcina nos recuerdan que la misión cristiana se sostiene en la fe y en la fidelidad a la Palabra de Dios. Te animamos a profundizar en las lecturas completas para encontrar luz y paz en tu propia vocación cotidiana.

Leer los textos completos

Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

Prov 30, 5-9

Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.

Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: «¿Quién es el Señor?», o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el Nombre de mi Dios.

Salmo responsorial

Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163

R. ¡Tu palabra es una lámpara para mis pasos, Señor!

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. R.

Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra. R.

Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira. Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley. R.

Evangelio

Lc 9, 1-6

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».

Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

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