Tiempo Ordinario

Santa María en Sábado

Sábado, 19 de septiembre de 2026

4 min de lecturaSanta María en Sábado (o san Jenaro, ML)

Lectura rápida

Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.

Primera lectura

1 Co 15, 35-38. 42-49

San Pablo aborda la cuestión de cómo resucitan los muertos usando la analogía de la semilla que debe morir para que nazca una planta nueva. Explica que el cuerpo terrenal y corruptible será transformado en un cuerpo espiritual e incorruptible a imagen de Cristo celestial.

Salmo responsorial

Sal 55, 10-14

El salmista declara su total confianza en Dios frente a los peligros y renueva sus votos de gratitud por haber sido librado de la muerte para caminar en la luz divina.

Evangelio

Lc 8, 4-15

Jesús expone a la multitud la parábola del sembrador, explicando los distintos destinos de la semilla según el terreno donde cae. En privado, revela a sus discípulos que la semilla representa la Palabra de Dios y detalla cómo las pruebas, el maligno o las preocupaciones pueden impedir que fructifique. Finalmente, ensalza a quienes conservan la Palabra con un corazón recto y producen fruto con constancia.

Palabra del Día

Santa María en Sábado

Sábado, 19 de septiembre de 2026

Evangelio: Lc 8, 4-15

La Palabra de este día nos invita a revisar la disposición de nuestro corazón ante el anuncio del Reino y la e…

lecturadiaria.online

Para llevar en el día

La Palabra de este día nos invita a revisar la disposición de nuestro corazón ante el anuncio del Reino y la esperanza de la resurrección. Como la Virgen María, que guardaba y meditaba los misterios divinos, estamos llamados a ser tierra fértil que conserve la semilla evangélica con paciencia y perseverancia. Te animamos a leer con calma las lecturas completas para renovar tu fe en la promesa de la vida nueva.

Leer los textos completos

Lectura completa

Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.

Primera lectura

1 Co 15, 35-38. 42-49

Hermanos:

Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo? Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. Y Dios da a cada semilla la forma que Él quiere, a cada clase de semilla, el cuerpo que le corresponde.

Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales.

Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida. Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo.

Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial. De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

Salmo responsorial

Sal 55, 10-14

R. ¡Caminaré delante de Dios en la luz de la vida!

Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Él y ya no temo: ¿qué pueden hacerme los hombres?

R. ¡Caminaré delante de Dios en la luz de la vida!

Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice: te ofreceré sacrificios de alabanza, porque Tú libraste mi vida de la muerte y mis pies de la caída, para que camine delante de Dios en la luz de la vida.

R. ¡Caminaré delante de Dios en la luz de la vida!

Evangelio

Lc 8, 4-15

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, Él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y éstas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno».

Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!» Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.

La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia».

Textos tomados de la liturgia diaria publicada por Eucaristía Diaria , del Departamento de Liturgia del Arzobispado de Santiago. Los resúmenes y la reflexión son un complemento y no sustituyen a la celebración ni a la fuente oficial.

Ver lecturas anteriores