Tiempo Ordinario
Miércoles de la XXIV semana del Tiempo Ordinario, Memoria de los santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires
Miércoles, 16 de septiembre de 2026
Lectura rápida
Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.
Primera lectura
1 Cor 12, 31 — 13, 13San Pablo enseña que cualquier don espiritual carece de valor si no está animado por el amor. Describe la caridad como una virtud paciente, servicial y desinteresada que nunca pasará. Concluye recordando que, aunque permanecen la fe, la esperanza y el amor, la mayor de todas es el amor.
Salmo responsorial
Salmo 32, 2-5. 12. 22El salmista invita a alabar a Dios por su justicia y lealtad, proclamando: «¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!»
Evangelio
Lc 7, 31-35Jesús compara a la gente de su tiempo con niños caprichosos que no responden ni a la alegría ni al luto. Señala la incoherencia de quienes rechazaron el ascetismo de Juan el Bautista tildándolo de endemoniado y a la vez criticaron al Hijo del hombre por compartir la mesa con pecadores. Finalmente, afirma que la Sabiduría de Dios queda acreditada por las obras de quienes la acogen.
Palabra del Día
Miércoles de la XXIV semana del Tiempo Ordinario, Memoria de los santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires
Miércoles, 16 de septiembre de 2026
Evangelio: Lc 7, 31-35
“La liturgia de hoy nos invita a superar la cerrazón de corazón que impide reconocer la acción de Dios en nuest…”
Para llevar en el día
La liturgia de hoy nos invita a superar la cerrazón de corazón que impide reconocer la acción de Dios en nuestras vidas. A través del célebre himno de san Pablo, se nos recuerda que solo el amor da verdadero sentido a nuestra fe y a nuestros sacrificios. Contemplar estos textos nos impulsa a vivir con la valentía y coherencia de los santos mártires Cornelio y Cipriano.
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Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.
Primera lectura
1 Cor 12, 31 — 13, 13Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo para hacer alarde, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor; pero la más grande de todas es el amor.
Salmo responsorial
Salmo 32, 2-5. 12. 22R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; entonen para Él un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones.
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Porque la palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor.
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se eligió como herencia! Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Evangelio
Lc 7, 31-35Dijo el Señor:
¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: ¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron! Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ¡Tiene un demonio! Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores! Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.