Tiempo Ordinario
Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María
Sábado, 12 de septiembre de 2026
Lectura rápida
Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.
Primera lectura
Gal 4, 4-7Al cumplirse el tiempo previsto, Dios envió a su Hijo nacido de una mujer para redimirnos y otorgarnos la adopción filial. Por medio del Espíritu Santo, dejamos la condición de siervos para ser plenamente hijos y herederos.
Salmo responsorial
Lc 1, 46-55El cántico del Magníficat alaba la grandeza y misericordia del Señor, proclamando que Dios hace maravillas en los sencillos.
Evangelio
Lc 1, 39-47María visita con prontitud a su parienta Isabel en la montaña de Judá. Al escuchar su voz, Juan salta de gozo en el seno de Isabel, quien proclama la bendición de María por haber creído en las promesas del Señor. María responde glorificando a Dios con su espíritu lleno de alegría.
Palabra del Día
Santísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María
Sábado, 12 de septiembre de 2026
Evangelio: Lc 1, 39-47
“La memoria del Santísimo Nombre de María nos invita a contemplar la docilidad y prontitud con la que la Madre…”
Para llevar en el día
La memoria del Santísimo Nombre de María nos invita a contemplar la docilidad y prontitud con la que la Madre del Señor acoge y comunica la gracia divina. Su fe firme abre el camino para que la salvación se manifieste en la sencillez de lo cotidiano. Meditar con calma estas lecturas nos anima a confiar en la fidelidad de Dios y a renovar nuestra vocación de hijos amados.
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Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.
Primera lectura
Gal 4, 4-7Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.
Salmo responsorial
Lc 1, 46-55R. El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.
R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen.
R.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
R.
Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y de su descendencia para siempre.
R.
Evangelio
Lc 1, 39-47María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
—¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.
María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador».