Tiempo Ordinario
Viernes de la XXIII semana del Tiempo Ordinario
Viernes, 11 de septiembre de 2026
Lectura rápida
Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.
Primera lectura
1 Cor 9, 16-19. 22b-27San Pablo expresa que predicar el Evangelio es para él un deber ineludible que realiza con total gratuidad. Se hace servidor de todos con tal de ganar a algunos para Cristo. Compara la vida cristiana con la disciplina de los atletas, exhortando a esforzarse por alcanzar una corona incorruptible.
Salmo responsorial
Salmo 83, 3-6. 12El salmista expresa un profundo anhelo por habitar en la morada de Dios, reconociendo la dicha de quienes ponen en Él su fortaleza y caminan bajo su luz y protección. R. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!
Evangelio
Lc 6, 37-42Jesús enseña a no juzgar ni condenar, sino a perdonar y dar generosamente, pues con la medida con que midamos seremos medidos. Advierte sobre el peligro de querer guiar a otros cuando uno mismo está ciego y carece de claridad interior. Finalmente, exhorta a corregir primero las propias faltas antes de señalar los defectos del prójimo.
Palabra del Día
Viernes de la XXIII semana del Tiempo Ordinario
Viernes, 11 de septiembre de 2026
Evangelio: Lc 6, 37-42
“La liturgia de hoy nos invita a vivir con autenticidad y humildad, tanto en la misión apostólica como en el tr…”
Para llevar en el día
La liturgia de hoy nos invita a vivir con autenticidad y humildad, tanto en la misión apostólica como en el trato fraterno. San Pablo nos muestra la entrega generosa del apóstol, mientras el Señor nos pide purificar la propia mirada antes de corregir a los demás. Meditar estos textos completos nos ayuda a revisar nuestro corazón para ser verdaderos testigos de la misericordia divina.
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Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.
Primera lectura
1 Cor 9, 16-19. 22b-27Hermanos:
Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. Ay de mí si no predicara el Evangelio! Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente el Evangelio, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.
En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor al Evangelio, a fin de poder participar de sus bienes. No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adonde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.
Salmo responsorial
Salmo 83, 3-6. 12R. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!
Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.
Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. R.
¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R.
Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud. R.
Evangelio
Lc 6, 37-42Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes .
Les hizo también esta comparación: Puede un ciego guiar a otro ciego? No caerán los dos en un pozo?
El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo , tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano .