Tiempo Ordinario
Sábado de la XXII semana del Tiempo Ordinario
Sábado, 5 de septiembre de 2026
Lectura rápida
Resumen de las lecturas de hoy en pocas frases.
Primera lectura
1 Cor 4, 6b-15San Pablo exhorta a los corintios a evitar la soberbia y las comparaciones vanidosas, recordando que todo lo recibido procede de Dios. Frente a la autosuficiencia de la comunidad, describe con humildad las fatigas y humillaciones de los apóstoles, a quienes Dios ha puesto como espectáculo para el mundo. El apóstol concluye asegurando que no les escribe para avergonzarlos, sino para corregirlos paternalmente como hijos queridos.
Salmo responsorial
Sal 144, 17-18. 19-20. 21El salmista alaba la rectitud, el amor y la cercanía constante del Señor con quienes lo invocan con sinceridad de corazón.
Evangelio
Lc 6, 1-5En un día de sábado, los discípulos de Jesús arrancan espigas de trigo para calmar su hambre, provocando el reclamo de los fariseos por violar el descanso prescrito. El Señor responde recordando el precedente de David, quien comió los panes consagrados cuando tuvo necesidad. Finalmente, Jesús afirma su autoridad divina manifestando que el Hijo del hombre es señor del sábado.
Para llevar en el día
La liturgia nos invita a centrar nuestra vida cristiana en el amor y la humildad auténticos, lejos de formulismos vacíos y de la vana suficiencia humana. Pablo nos enseña que toda gracia procede de Dios y que el servicio evangélico exige entrega generosa, mientras Jesús nos revela que la ley divina está siempre al servicio de la vida y de la misericordia. Acudamos a la Palabra proclamada para renovar nuestra libertad interior en Cristo, Señor de nuestras vidas.
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Los textos de las lecturas y del Evangelio de hoy, para leer con calma.
Primera lectura
1 Cor 4, 6b-15Hermanos: Aprended de nosotros a no pasar de lo que está escrito, para que nadie se engría en favor de uno contra otro.
¿Quién te hace superior? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué presumir como si no lo hubieras recibido?
¡Ya estáis satisfechos! ¡Ya sois ricos! ¡Os habéis hecho reyes sin nosotros! ¡Ojalá fuerais reyes, para que también nosotros reinásemos con vosotros!
Me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha colocado en el último lugar, como condenados a muerte, convertidos en espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres.
Nosotros somos necios por causa de Cristo, mientras que vosotros sois sabios en Cristo; nosotros somos débiles, y vosotros fuertes; vosotros sois honrados, y nosotros despreciados.
Hasta el presente pasamos hambre, sed y desnudez; somos abofeteados y andamos errantes; nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos.
Nos maldicen, y bendecimos; nos persiguen, y lo soportamos; nos calumnian, y consolamos. Hemos venido a ser como la basura del mundo, el desecho de todos hasta el día de hoy.
No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos muy queridos. Porque, aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo, no tenéis muchos padres; pues fui yo quien os engendró en Cristo Jesús por medio del Evangelio.
Salmo responsorial
Sal 144, 17-18. 19-20. 21R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan.
El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus obras.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados. R/.
Que mi boca proclame el elogio del Señor,
que todo ser viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R/.
Evangelio
Lc 6, 1-5Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas, las desgranaban con las manos y se comían el grano.
Algunos de los fariseos dijeron:
—«¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?».
Jesús les respondió:
—«¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando tuvieron hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, tomó los panes de la proposición, que solo a los sacerdotes les está permitido comer, comió de ellos y los dio a los que estaban con él».
Y añadió:
—«El Hijo del hombre es señor del sábado».